Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por lo impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.
Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.
Autor: Jorge Luis Borges.
Tribuna Popular participativa y pluricultural con rumores, crónicas, ideas, propuestas, hechos y sucesos desde un punto de vista ético, sin hipocresía ni politiquería... ¡PALO, PALO y MÁS PALO!!!
|
|
¡Y con los últimos comentarios sin censuras!!!
viernes, 22 de septiembre de 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.
|
¡Y aquí es Noticia!!!
-
Una nueva lista estilo "Tascón", conformada por personalidades y personas jurídicas del ámbito nacional, está siendo divulgada con...
-
Mucho se ha hablado y POLITIZADO sobre el tema de la bandera de Venezuela, de cuántas estrellas debería contener su franja horizontal azul, ...
-
El caso de Edwin Valero (o mejor conocido como "Inca Valero"), ex campeón ligero de boxeo que se suicidó tras ser detenido por el...
-
La libertad de expresión se encuentra seriamente amenazada .
-
Pasando un par de días en la Colonia Tovar me pude dar cuenta de algo que se ve en muchas partes si prestas un poquito de atención: El Ven...
-
En algunos países de América latina, incluida la Argentina, da la impresión de que las grandes decisiones políticas se están manejando con ...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario